La unica y verdadera




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Como algunos dicen que ni posteo, que solamente estoy aqui estorbando y que no se que. Pues lo que ustedes no saben es que estoy a horita en todos los preparativos de mi proxima gira con mi banda, esta va a ser por todas las ciudades mas importantes de Mexico y posteriormente nos lanzaremos a Paris, Francia.

Pero para demostrarles que si me interesa el blog, voy a estar posteando la explicación detallada de una de mis películas favoritas:


2001: Una Odisea del Espacio




Estoy seguro que muchos de ustedes que han visto la película ni le entendieron. Pues aquí les va una expliacion de la película a manera de cuento.


Sois libres de especular acerca del significado filosófico y alegórico de ' 20001 '
Stanley Kubrick





CAP I. El Alba del Hombre

BENVINGUTS A LA BASE CLAVIUS



Resumen: Hace millones de años, en algún lugar de lo que hoy llamamos África vivía Moon-Watcher y su gente. Estaban condenados a desaparecer ya que estaban muriendo literalmente de hambre. Las raíces y hierbas de las que se alimentaban escaseaban y no era suficiente para mantener a estos "monos-humanoides" de las prehistoria del mundo. Un día una extraña "roca" apareció entre ellos. Tenían una forma perfectamente rectangular, e indudablemente no era de de este mundo. Este "monolito" ejerció una extraña influencia en Moon-Watcher y los suyos. Repentinamente, unos rasgos de inteligencia brotaron de su primitivo cerebro. Estos chispazos de inteligencia cambiaron su vida

La sequía había durado ya diez millones de años, y el reinado de los terribles saurios tiempo ha que había terminado. Aquí en el ecuador, en el continente que había de ser conocido un día como Africa, la batalla por la existencia había alcanzado un nuevo clímax de ferocidad, no avistándose aún al victorioso. En este terreno baldío y disecado sólo podía medrar, o aun esperar sobrevivir, lo pequeño, lo raudo o lo feroz.

Los hombres mono del "veldt" no eran nada de ello, y no estaban por ende medrando; realmente, se encontraban ya muy adelantados en el curso de la extinción racial. Una cincuentena de ellos ocupaban un grupo de cuevas que dominaban un angosto vallecito, dividido por un perezoso riachuelo alimentado por las nieves de las montañas, situadas a doscientas millas al norte. En épocas malas, el riachuelo desaparecía por completo, y la tribu vivía bajo el sombrío manto de la sed.

Estaba siempre hambrienta, y ahora la apresaba la torva inanición. Al filtrarse serpenteante en la cueva el primer débil resplandor del alba, Moon–Watcher vio que su padre había muerto durante la noche. No sabía que el viejo fuese su padre, pues tal parentesco se hallaba más allá de su entendimiento, pero al contemplar el enteco cuerpo sintió un vago desasosiego que era el antecesor de la pesadumbre.
Las dos criaturas estaban ya gimiendo en petición de comida, pero callaron al punto ante el refunfuño de Moon–Watcher. Una de las madres, defendió a la cría a la que no podía alimentar debidamente, respondiendo a su vez con un enojado gruñido, y a él le falto hasta la energía para asestarle un manotazo por su protesta.

Había ya suficiente claridad para salir. Moon–Watcher asió el canijo y arrugado cadáver y lo arrastró tras sí al inclinarse para atravesar la baja entrada de la cueva. Una vez fuera se echó el cadáver al hombro y se puso en pie... único animal en todo aquel mundo que podía hacerlo.

Entre los de su especie Moon–Watcher era casi un gigante. Pasaba un par de centímetros del metro y medio de estatura, y aunque pésimamente alimentado, pesaba unos cincuenta kilos. Su peludo y musculoso cuerpo estaba a mitad de camino entre el del mono y el del hombre, pero su cabeza era mucho más parecida a la del segundo que a la del primero. La frente era deprimida y presentaba protuberancias sobre la cuenca de los ojos, aunque ofrecía inconfundiblemente en sus genes la promesa de humanidad.

Al tender su mirada sobre aquel hostil mundo del pleistoceno, había ya algo en ella que sobrepasaba la capacidad de cualquier mono. En sus oscuros y sumisos ojos se reflejaba una alboreante comprensión... los primeros indicios de una inteligencia que posiblemente no se realizaría aun durante años, y no podría tardar en ser extinguida para siempre.

No percibiendo señal alguna de peligro, Moon–Watcher comenzó a descender el declive casi vertical al exterior de la cueva, sólo ligeramente embarazado por su carga. Como si hubiesen estado esperando su señal, los componentes del resto de la tribu emergieron de sus hogares, dirigiéndose presurosos declive abajo en dirección a las fangosas aguas del riachuelo para su bebida mañanera...........











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