La unica y verdadera




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Fidelidad
Dedicado al Rockstar




Y fue entonces cuando me levanté de la cama, volteé hacia un lado y se encontraba ella, a la morra ni la conocía, la había encontrado afuera del bar de siempre, “EL DESPEÑADERO”, a donde casualmente voy a beber, a ponerme bien pedo. La hallé esperando por un taxi y le di un aventón. En el camino ella me había invitado a tomar unos tragos a su departamento que se encontraba muy cerca del lugar, no estaba tan mal la mujer, por lo que accedí con gusto a sus caprichos. Subimos, sirvió unos tragos, pero ni los consumimos, ya que la morra sacó una bolsita de su cartera con unos cuadritos de papel pequeños, eran unos ácidos, o micro puntos, no se mucho de drogas, lo sabia porque durante la universidad había hecho una investigación sobre el LSD en mi clase de química. Me dijo, “toma uno, póntelo debajo de la lengua”, sin pensar lo agarre y me lo metí al hocico. Sussy, creo que así se llama, también se metió uno. Seguimos platicando por un buen rato, en ingles, pues la morra era gabacha. Después de cómo dos horas me empecé a sentir medio apendejado, todo me daba vueltas, para disimular mi estado, me quedaba viendo a la morra fijamente a los ojos, pero su cara se desbarataba en el aire, su sonrisa se deformaba y flotaba en el cuarto, y sus ojos flotaban como soles dentro de esta oscuridad interrumpida por el pobre foco de 25 watts de la lámpara del librero. Ella, junto con su sonrisa, se trepó encima de mi, comenzó acariciar mi vientre igual que como se amasa una pizza…………..entonces yo empecé a amasar sus senos. Así seguimos por un ratillo, y pues si, nos acostamos. Pero no fue algo chido, la morra estaba bien buena y todo, pero pues no es lo mismo que como cuando quieres a alguien, no hicimos el amor, simplemente cogimos.

Entonces me desperté, les estaba diciendo, y moví a la morra para ver si se despertaba también, pero pues no lo logré. Parecía que se encontraba dormida dentro de un trace hipnótico, con una vista de caleidoscopio, tenía los ojos abiertos, pero yo sabía que estaba dormida. Volteé la vista a mí alrededor y flores de celofán amarillas y verdes cubrían la colcha de leopardo con la que nos cobijábamos. Miré hacia al tocador para ver el reloj y ella tenia una foto de en la que me encontraba YO en la estación de trenes esperando mi tren de salida a Guadalajara, “no mames”, me escamé, me levanté rápido y el celofán cayó al suelo. Junté mis ropitas del suelo y me vestí, sin hacer ningún ruido para evitar que ella despertase. Me fui en putiza a la cocina para tomar las llaves de mi coche y largarme a la chingada. Al pasar por la cocina, coltié hacia un lado y el pinchi refri brillaba, en serio...neta, no les miento, parecía una caldera encendida, como un sol naciente, parecía como si Jesús Cristo hubiese aparecido frente a mi para regañarme por lo que había hecho, o tal vez el pinchi chamuco que quería agarrrme de las patas. No quise seguir divagando y entonces abrí el congelador, para saber la verdad. Sussy tenía una pata humana envuelta en una bolsa negra ahí dentro del conge, neta, la revise muy bien para evitar que mi pachequés me malviajara. Estaba ahí, una pierna de piel blanca y pálida, un poco arrugada, así como se pone la piel después de que sales de la alberca, “veámonos a la chingada”, me dije, “esta pinchi morra es un caníbal”. Tenía clase a las 7:00 a.m del día siguiente.





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