La unica y verdadera




E-mail this post



Remember me (?)



All personal information that you provide here will be governed by the Privacy Policy of Blogger.com. More...



Este cuento se lee y se escucha con la quinta de Beethoven

Familia Retorcida





Capitulo I

Madame solía recostarse por las tardes y ver el ocaso desde la azotea. Todos los días a las 6:00 preparaba su café, sin azúcar por que así le gusta a ella, tomaba sus cigarrillos y un pequeño cuaderno donde solía escribir diariamente lo que procesaba su retorcido cerebro. Así se preparaba para subir a esperar la noche.


La tarde del jueves llegó, y como de costumbre, no tardó en trepar la escalera de afuera de su cuarto y recostarse en el techo. Sentía que no era un día común, el ambiente era muy pesado, muy denso, las nubes se movían más rápido de lo normal. Decidió tomar su pluma y con todo el peso de su mano izquierda comienza a escribir un poema,

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!

Madame se sentía deprimida, sentía que el mundo, la gente y las cosas le eran ajenas, no podía dormir y todo el tiempo tenia sueño. Su vida sexual había sido reprimida desde pequeña, no se consideraba una buena amante. Creía que nadie podría entender su manera de pensar y estaba harta de la rutina, su vida era una obra de teatro aburrida que estaba siendo sobre-ensayada.

Se levanta, toma la pluma entre sus dedos y la entierra en su muñeca izquierda, la sangre fluye como lagrimas cubriendo todos sus dedos, el vértigo envuelve los pensamientos, círculos de colores se pintan sobre el cielo, comienza a caminar en círculos como si dibujase un espiral sobre el techo. Ha llegado el momento, camina cada vez más rápido, la ira y el temor explotan en sus ojos, su oscuro y extenso cabello se estremece cada vez más. Se dirige hasta el borde, y es entonces cuando decide saltar…




Capitulo II

Su cabeza se estampó en la banqueta, sus costillas se estremecieron y se enterraron en los pulmones, un hilillo de sangre fluía de su nariz a cada latido, en cada respirar. Parecía que el tiempo se había detenido, las nubes dejaron de moverse, el viento se volvió silencio y vacío, los perros cesaron de ladrar. La invencible Madame se levanta de golpe y mira al gato negro quien era testigo de todo el espectáculo y había esperado impacientemente a que muriera para comer de ella. El pie derecho no le responde, pero no se detiene y sigue caminando arrastrando la pierna hasta llegar a casa, ahora nada la puede detener. Recarga su hombro en el borde de la puerta, saca la media de su pierna inmóvil al mismo tiempo que junta un ladrillo, mete el ladrillo en la media y entra a la cocina. Se dirige a la sala donde alcanza a percibir sobre el piso la sombra de su regordete padre, quien había abusado sexualmente de ella desde los 13 años, se hallaba tirado sobre el sofá junto a la sinfonola, escuchando el 4to movimiento de la sinfonía número 5 de Beethoven. Madame se dirige hacia la espalda de su padre, alza la media y la hace girar fuertemente, el agudo zumbido se acompaña con los violines. Antes de que la cabeza de su progenitor girara para percibir su presencia, el ladrillo ya había impactado su calvo cráneo, la sangre brota sobre las cuatro paredes, las pesadas manos caen a los costados del viejo sillón, la luz se vuelve rojiza y proyecta un lúgubre retrato de la siniestra escena.

Los llantos de un bebé pidiendo alimento se hacen sonar en el pasillo, es su pequeña hermanita de apenas un año, quien tenia algunas deformidades a causa de problemas genéticos provocados por las adicciones de la madre. A pesar de ello, Madame la envidiaba, desde su nacimiento había acaparado la atención de sus padres y la ternura y compasión de sus amigos. Madame camina al cuarto de Rosita y la toma entre sus brazos, la balancea de un lado a otro tratando de calmarla, pero sus llantos son tan intensos y cada vez más molestos. Madame con un esfuerzo desesperado toma el encendedor de su bolso y empieza a quemar el bello incipiente del frágil y desnudo cuerpo de Rosita. Las lágrimas salpican el rostro de Madame, su hermanita patalea tratando de soltarse, pero sus esfuerzos son inútiles. Madame no despega la mirada del angustiado rictus de su hermana, su retorcida boquita se deforma hasta que sus mojados ojos dejan de moverse y el llanto se detiene. Madame la coloca sutilmente en su cuna y la tapa con la sabana azul que ella misma le había obsequiado.

Ahora Madame se encuentra reposada en la cama junto a la cuna escuchando el álbum blanco de The Beatles, mientras se masturba insistentemente esperando la luz del nuevo día.





0 Han dado una opinión acerca de “”

¡Ora pues contestón!

      Convert to boldConvert to italicConvert to link

 


About me

Previous posts

Archives


ATOM 0.3
(pa' que nos leas sin pedos)